<--- apuntes de María e Ingrid

APUNTES DE MARÍA E INGRID

PRÓLOGO

El conocimiento crece en el discernimiento, en la separación de aspectos pequeños que componen una unidad mayor que los abarca.
En la antigüedad, el ser humano concebía toda la materia como una realidad completa en sí misma, y apenas alcanzaba a diferenciar cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego. No le era posible adentrarse mucho en su naturaleza para suscitar nuevas texturas materiales, ni para perfeccionarlas ni transformarlas. Los alquimistas se propusieron convertir el plomo en oro partiendo de un principio más mágico que lógico. No parece ser que tuvieran mucho éxito.
Desde el momento en el que se llegó al discernimiento la existencia de distintas moléculas y, como componentes de ellas, distintos átomos, la ciencia creció y se perfeccionó. Porque hubo una separación entre la unidad global y las unidades más pequeñas que la componen.
En música, como en la ciencia, hay que aprender a discernir, a separar. Mientras que percibamos los sonidos de una obra como una masa compacta y completa en sí misma, podemos disfrutar de la belleza esa obra sin necesidad de entender los entresijos de su interior. Pero cuando se trata de sacar de ella una lección técnica o estética, entonces se hace necesario separarla en partes y en componentes, y cuantos más mejor.
Al menos tres dimensiones perfectamente diferenciadas se pueden percibir en el sonido de un discurso musical.
1.- La primera dimensión es la horizontalidad: los sonidos que se producen sucesivamente. Esto es la melodía y, en la superposición de melodías, el contrapunto.
2.- La segunda dimensión, y consecuencia directa del contrapunto, es la verticalidad: los sonidos que se producen simultáneamente. Esto es la armonía, la formación de acordes.
3.- La tercera dimensión, consecuencia de la anteriores, es la tímbrica, entendida como el juego de densidades y alturas. Conjuntos de sonidos cerrados o abiertos, en tesituras agudas o graves, proyectan sensaciones diferentes.
Este curso de Fundamentos de Composición lo dividiré en tres bloques:
Primer bloque:  Contrapunto puro, cuyo estudio deja aparte las formaciones armónicas y se centra casi exclusivamente en las líneas melódicas.
Para ello, y a mi juicio, el mejor camino que nos brinda la historia de la pedagogía es el contrapunto de las especies propuesto por Fux en el Barroco.
Segundo bloque: Como continuación al estudio de la armonía tonal, el mejor camino para abordar el estudio de una armonía más avanzada, que ya apunta hacia el concepto de atonalidad, es la armonía postromántica basada sobre todo en los acordes de dominante. No es una armonía construida a partir de bajo o tiple, sino que tiene su propio motor interno independiente de la líneas melódicas que luego se le puedan superponer.
Tercer bloque: La composición entendida como la combinación de los bloques anteriores aplicados en una obra real, considerando tanto la tímbrica de densidades y alturas, como la tímbrica específica de los instrumentos elegidos para la interpretación.
Estos tres bloques no se estudiarán sucesivamente, sino que se combinará el estudio para llevarlos en paralelo de manera que unos conceptos se enriquezcan con otros, y el conjunto adquiera una coherencia que pueda ser asimilada como conocimiento real del sonido en práctica musical.

(En este curso, dentro de la dinámica pedagógica explicada, se abordarán los mínimos exigidos en la programación oficial. Estos apuntes no cubren necesariamente todos los apartados de la programación que se va a impartir de hecho, ni tampoco todos los capítulos de estos apuntes van a ser abordados en clase. Se trata, pues, de una ayuda para determinados temas que en todo caso deberán ser completados y, en muchos casos, corregidos.)
Véanse las advertencias generales.