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Historia

El desarrollo de la tecnología digital ha permitido una comunicación mucho más rápida y fluida que la que existía hace algunos años.
Los apuntes de clase que se repartían en hojas fotocopiadas, ahora se difunden con la mayor facilidad a través de la mensajería instantánea y las redes sociales, y todo con una simple fotografía desde un smartphone. Ese gasto de papel, de tinta, de tiempo, ahora se traduce en megas y gigas de datos.

Unos apuntes bien elaborados por el alumno; el profesor los supervisa, los corrige, los completa y llega a elaborar verdaderos tratados.
Los libros de texto, los manuales de armonía, que están estructurados racionalmente y que abarcan toda la materia en un orden correcto y sin dejar fisuras; sin restarles nada del valor que merecen, pueden ser ladrillos muertos si los comparamos con esos otros tratados que se elaboran a través de la mano y la comprensión del alumno, que destaca aquello que debe tener más en cuenta y deja en letra pequeña lo que le parece obvio, que con los colores genera un orden y comprensión que va más allá que las palabras. Éstos son tratados vivos.